. .. todos tenemos un lugar donde meter la cabeza . .. .. . .. .. ... .. .. .. ............. ....... ...... y la l e n g u a .. .. ... ... ....
.
. .. . .. ... .. . .

Si pudiera decir, lo diría. Extraño el calor de las presencias y la transversalidad de los alientos. Algunas palabras de consuelo, digo, que si pudiera, las diría.

La búsqueda del juego hacia el remanso, que quizás esté, no sé, como el legado feroz de algún sueño ajeno que me sueña.

Si pudiera soñar, dormiría de pié, callando los abismos. Si pudiera no temer aquello que no puede ser nombrado,

reduciría el descanso a sólo un acto de ternura fatal.

Si esta lucidez me permitiera macerar la fruta del olvido y así, olvidando, caer ante el gesto sensual de la simpleza... Si pudiera, digo...

. . .

entendimiento . asi ha de ser servido y vaciado . carecedesentidoentendercarecedesentidoentender


e n t e n d e r . el . s e n t i d o .

se siente, cariño?

...
.
.
.
. esperanza
. .. justo es
. . sacrificar la esperanza
. al instante!
al fin hallar es el fin

al fin

es el fin


videopresentación - audiovisual texto p.auster música m.jovovich voz invitada nicolas guarnieri - producción el fin de las piedras rosana traverso


d e s p e r t a r e s t a m a ñ a n a estando ahí











no es que me haya quedado sin vos
no es
es que me quedo así
acariciando el tiempo
sin nada que ver
viendo la nada
no es
es que me quedo así

yo , si ha existido yo, una hoja
s i g o sin nada
que decir



que intrínseco
s e v e t o d o


desde este s i l e n c i o

videoa través


... de la ventana
del cuarto que es el living
y el jardín de invierno
y el rincón inexistente ...
video

l a s p i e d r a s





Ocurrió que aquella mañana no desperté
ni las siguientes
hasta hoy.

Ocurrió que han pasado años
desde aquella mañana
en la que el bostezo del sueño me tragó.
Así como lo digo.
Así ...


mIS sUEÑOS sE fundieron eN eL sUEÑO.
Y hoy
aquellos labios de esa misma boca
en un nuevo bostezo

me devuelven
a una secreta vigilia
ya besada.

o m b l i g o







.
.
.
la nada ACARICIANTE
acariciante la
PURA quietud LA GLORIA
la gloria el punto
p u n t o de la pena llaa tristeza
para ignorar la pena
.
.
.


Todo
t o d o lo que hice h i c e
y lo que no
Fue
f u e hecho para ser ser
Sin propósito

es
la carne
en la que
s e v i v e

videosaqueado




Estaba el silencio
y nuestros crímenes.

Sobre la hornalla
el guiso último
de un invierno acostumbrado
a despedidas.






Estaba todo

- Entonces me fui.
- Entonces me quedé.
- Entonces pasó.
Espuma de los tigres rabiosos que no fueron!


uno: - Si pudiera decir, lo diría.
otro:
- Le dije: … una soledad desesperante,
uno: - Extraño…
otro:
- mi tesoro se envilece.
uno: - el calor de las presencias, alientos.
otro:
- Le dije: cuenta las plegarias.
uno: - Algunas palabras de consuelo, digo, que si pudiera, las diría.
otro:
- Calla el lobo…, le dije.
uno: - La búsqueda. El remanso, que quizás esté, no sé,
otro:
- No hubo más; no hay más, si se me acercara…
uno: - …como el legado feroz
otro:
- …me volvería.
uno: - …de algún sueño ajeno
otro:
- Verme, podés ¿no?,
uno: - …que me sueña.
otro: - pensé.

uno: - Si pudiera soñar, dormiría de pié…
otro: -
Mis ojos, vuelvo a ellos,
uno: - …callando los abismos,
otro: -
a esas estrellas tan cercanas;
uno: - Si pudiera no temer aquello que no puede ser nombrado,
otro: -
a ellos, los esquivabas, eso es algo que no viste, o sí.
uno: - reduciría el descanso a sólo un acto de ternura fatal.
otro: -
Yo, te miraba.
uno: - Macerar la fruta del olvido… y así, olvidando…
otro: -
Infinidad de momentos...
uno: - …caer ante el gesto sensual de la simpleza.
otro: -
de cara al jardín el árbol fue testigo, se detuvo el mundo…
uno: - Si pudiera. Digo.


ín t i ma me nte adormecida






videoazafata


en el incendio fatal de la inocencia, se halla el resto de divinidad. aniquilado.

lenguas más lenguas, mandíbulas desarticuladas. y la palabra pierde la piedad.
quiero comenzar a peinar aquellas pieles rendir tributo pasear sobre los cardos.

dormir el llanto floreciente. al escorpión y sus mujeres.

indicar a los dedos atormentados dónde el deseo.
dónde estan los cuerpos.

fortuna desterrada.
.
.
voy a intentar apalabrarme cada día menos sílabas letras necesariamente una pérdida más para volverme donde sólo ha de caber el hálito un único inequívoco origen de esta travesía puedo partir hoy partirme sin
v u e l t a s tengo ganas puedo p a r t i r hoy serenamente
.
.

videoéste es


videojuego


videohaber


videodel ojo

videoángulo

videonatural

videoespaldas

videodesde

La carne IV

Saqueo en la orilla, acantilados presos del abismo caen en manos de las redes. Calcular distancia y movimiento, vuelo fugaz, tragar saliva. Y ahí está el botín, el miedo aserrado, la complicidad de los perros. Participar de los rituales encerando cascos, esculpiendo cráneos de alimañas y la brújula descalza entre motivos se agita hasta el hartazgo. Basta que el sol se prenda al mediodía para ahuyentar a las tortugas milenarias. Cada fracción de piel dentro del cuadro, cada peón destinado al abrigo fatal de la estructura. Libre de sapos la costa mordisquea el resto de espuma incandescente y se acaba la noche, la brillantez del negro en las pupilas. Ante la presunción de la batalla, aniquilar temblores, acertar el golpe es un hondo vestigio consistente en rodar. Y se acaba gimiendo a la intemperie. Besos y huesos hirviendo en el caldo de la usura cuando el pavor rebalsa de la olla. Nada que alimentar, salvo la aurora se nutre del fino despertar en la penumbra. Centellean los cardos, las hienas corren amordazadas. Y es así que acicalar el día sin querer despertar de esta pequeña muerte de los sueños es la carne en la que se vive.












entre las grietas
ser un tallo
de este resplandor

sin muy estar
sin muy vestida

cuándo morí. no lo recuerdo.


ni oscuridad. ni brisa.

calles sepultadas recobran un camino más único
que la univoca placidez del sólo árbol. solo.

nada de verde.

silencio. estática.
helada que condensa. contiene. retrae.

sinfín de síntesis.
.
.
se vierte, la memoria
vaciándose

se reconoce nave. es la vibración,
simplemente
logra el entero, perdona
.
vacíos congruentes.
ésta es la prisión abierta
en el instante. caer al tiempo
que te toma la mano
es no caer. y si…
dejarse… y las tortugas
asoman a la helada…
al blanco palpitar que se presenta!

la carne III

Acarrean espanto las columnas orientadas, salvo que se partan en miles de nombres. Tazas de té contienen amoníaco. Para limpiar playas utilizar gérmenes laboriosos, incendiar péndulos crepusculares. El gran vómito estropeó la película, nunca se puede recuperar del impulso. Saboreando las migas tragar un diente, último engranaje de los dichos partidos. Laucha: en tu cueva de bronce escupo el vértigo de la posibilidad. Saltear las ranas en el sartén crispado, calentar la cocina con sueños invernales. Llama el portero del vecindario ajeno, se tuercen los huesecillos del oído, no escuchar, perder el equilibrio, elevarse. Acción en la coartada, un adolescente conduce la ironía susurrándole al viento que oiga la próxima avalancha. Pollo frito en la Cuba, un litro de aceite que dure un mes y la sonrisa de la negra invade continentes de pájaros salvajes. Hoy música, un puente sobre el trigo y la invasión de imágenes imposibles de narrar; llegan, se acomodan y se aburren en un desierto muerto. En la pérfida inconciencia que recela de la lámpara, se huele a kerosene, a incendio, a pérdida. Y es así que administrar el día sin querer despertar de esta pequeña muerte de los sueños es la carne en la que se vive.


lobos
siempre LOBOS
desprende tu mirar
perros salvajes
aullidos
interminables
cables conectados
al dispositivo

PARA PERDERSE!
imaginarias
conjeturas
desde la terminal
donde miro
tus pálpitos
sonoros
sinestesia suave
nueva
partitura VACIA

abismal


Calla el lobo. Inquieta su silencio.
Más allá de mí.
Estoy.
Así de calvo y de solemne.
Así de hijo y de semilla
en los miles de rostros de mi rostro.



He visto la ausencia como un bloque de naturalidad.
En el germen del silencio la voluntad
oculta, un gesto congelado en mi memoria.
Quise.
Saborear el ímpetu
cuando acercaba su boca
a mi destino
y digerir lentamente
cada palabra.
Hoy.
Sumergidos sueños en un río cálido y verdoso
los desato
se albergan
ramas
costa indescifrable.
Soy. Volviendo.
Un manojo de llaves encontradas.
Puertas invisibles. Quién sabe. Desaparecidas.
Atravieso pálpitos y vientos.
No importa quién soy. A veces es suficiente.
O nada.
Participo sórdida.
Me quiebro. Fragmentos. Huesos y cristales.
Migas a los pájaros. Si fuera eso! Migas a los pájaros!
Y espero…
Que me tome algo. Alguito.
Mucho no hay. Advierto. Mucho no hay. Alguito.
Lo que no se ve. Está abriéndose callado.
Otra vez. Como si así entendiera. Si.
Mil veces la visita.
Que no se vuelva ni me vuelva.
Que soy. Palabra olvidada
.
dE qué sE trata si nO sE trata de éstO


.
.
volcar, plácidamente, cada recuerdo…
volcar y a hurgar por si algo se olvidó,
hurgar
para encontrar lo indescifrado
y ponerle un nombre,
congelar una imagen para volver a volcar
plácidamente cada recuerdo,
para acercar, hurgar, renombrar,
acompañar el viaje del recuerdo a su fin irresoluto,
hurgar, buscar, encontrar,
acceder a su espíritu y su forma,
a su color y textura, al sentimiento,
cada recuerdo, para acercar,
encontrar el gesto,
acallar, moler, contener, levantar,
moldear para recrear el tiempo, así,
hurgar, hurgar, hurgar,
hasta que las uñas,
hasta que el pellejo,
el hígado,
los pulmones, la sangre, los huesos,
no se vean,
se confundan,
se fundan,
se distraigan de sí mismos,
un instante.


POR DÓNDE SERÁ QUE HABRÁ QUE SEGUIR…

LOS PASOS SON LA VOLUNTAD PRIMERA, LA INARABLE,

LA IMPENSABLE, LA DESARTICULADA VERDAD.

QUE SE PRENDAN LOS PIES A ESTAS HIERBAS,

A ESTE PEDAL QUE SIGUE, EMPUJA.

QUE SE PRENDAN LOS PIES

A LA DESNUDA VULNERABILIDAD DE LOS ARRAIGOS,

QUE SIGAN Y QUE SUBAN.

Y QUE CONTINUEN CALLADOS.


.
tengo lo inadvertido
tengo
tenGO lo i n a d v e r tido
inadvertido
nada
n a d a
la carne II

Invenciones acariciando el tiempo, extraen las horas de los días, los minutos en las penumbras, humo de las colillas pisoteadas. El pastizal se eleva sobre los caserones antiguos y en el baldío lateral yace abandonado un gato muerto. Los insectos ignoran las presencias y los buitres están lejos de su vianda. Por encima del valle, sobre los cerros, el festín comienza con la aurora terminando al descontar latas vacías. Cada poción de vida en los suburbios es resplandor que hiela y teje mantas. Se multiplican las voces, un gran coro se ahoga en las cenizas. Griegos de las lenguas, recitan incansablemente la lista de los vagos que crecen como espigas, amarillos, doblados por el viento. Hay al despertar una cama que sostiene el cuerpo y la frazada que lo abraza, un invierno fuera que no quema, el desprecio del sol lejos de todo; y al pasar leve de las sombras, languidecen los versos y sobra el tiempo transcurrido entre los polos. En la insensata fragancia de las hierbas crece imperiosa la húmeda soberbia de las nueces. Y es así que contemplar el día sin querer despertar de esta pequeña muerte de los sueños es la carne en la que se vive.

El acontecimiento.
Miento si digo: él acontece.
Miento si deletreo el letrero, si lo acabo fraccionando.
El Milagro.
El Hechizo:
de una jaula un océano invertido.
Intriga.
Índigo.
Indico un ícono, el hexágono y el péndulo.
Y la lupa.
Y la culta culpa puta
del exabrupto de esa voz... que me cala los huesos.



me hallo sabiendo
no hay destino
en estas palabras palabras son
el imposible milagro de decirnos y entonces vuelvo
al vértigo
paso al
palpitar que me desprende

h oy e s, m iér c oles

Llovía mucho y llegué con el sobretodo empapado, toqué el timbre, nadie atendió. Cuando estuve a punto de retirarme escuché una voz desde el fondo de la casa.
-Adelante, está abierto -dijo Malena.
Entré y dejé el abrigo en el perchero de la entrada, la bufanda y los guantes. Caminé hasta la cocina. Desde la ventana la vi regando las plantas en el medio del patio bajo aquel chaparrón, con sus botas de lluvia, el desavillé descolorido. El balde era de metal, tan pesado que llegaba a doblarla.
Malena es delgada, su palidez es casi transparente, su voz es muy suave, apagada, y tiene unas ojeras increíblemente violetas.
Me observó unos segundos desde el patio, sonreía mientras la lluvia la inundaba. Entró tranquilamente a la cocina por la puerta de atrás.
-Hola Mauricio, Esteban no está, hoy va a llegar tarde, ¿querés esperarlo?
Llenó la pava, sacó dos tazas y el té de hebras.
-No si esperarlo pero acepto un té -dije, y prendí un cigarrillo.
Acercó un cenicero a la mesa.
-El único que hay en la casa, Esteban dejó de fumar hace un mes, igual dejé uno para las visitas.
Agachó la cabeza, se miró las botas, el desavillé y acarició su rostro con lentitud.
-Todos los miércoles tengo que regar las plantas y hoy es miércoles ¿no Mauricio?
-Sí -le dije- hoy es miércoles.
La pava comenzó a bullir. Me levanté y la saqué de la hornalla.
-Andá a cambiarte la ropa mojada Malena, te vas a enfermar. Yo preparo el té.
-¡Qué maravilloso día! ¿no Mauricio? -gritó desde el baño -ojalá no pare por un mes, es lo único que deseo, las plantas lo necesitan. Igualmente yo tengo que regarlas todos los miércoles llueva o no.
Preparé el té y los serví en las tazas blancas y limpísimas, los llevé a la mesa. Miré a través de la ventana, las nubes cubrían todo el cielo. Prendí otro cigarrillo y me senté.
Malena salió del baño con una toalla en la cabeza y una bata amarilla, estaba descalza, sus pies eran pequeños y blancos como las tazas.
-¿Esteban fue a Pergamino? –pregunté mientras la veía entrar en la habitación –anteayer me dijo que tendría que viajar.
-Sí –contestó –Hoy es miércoles ¿no Mauricio? –dijo al volver a la cocina. Se había puesto un suéter rosado y una pollera que le llegaba a las rodillas, seguía descalza, tomó su taza y miró a través de la ventana. Sus tobillos eran tan angostos que podría cerrar mis manos al tomárselos.
-Mauricio –susurró manteniendo la mirada en la lluvia que seguía cayendo -¿vos crees que durará un mes más?
-Cómo podría saber eso Malena –contesté mientras tomaba el té.
-Digo que si se me concede el deseo de llover un mes mas sería feliz como las plantas ¿entendés?
-Sí, entiendo, quizá como viene es posible Malena, es posible.
Se dio la vuelta, sorbió un poco de té. Sus dedos finos y largos rodeaban la taza. Noté que las uñas estaban muy cortas arrancadas por los dientes. La miré y me sentí a la orilla de un océano sin nombre. Afuera aún estaba oscuro y se oía la lluvia rebotar en los charcos del patio.



Apaciguar el ojo.
Imagen. Nombre.
Redime el llamado.
Ansiedad. Hambre.
Consuela la palabra.
Soplo.















.
..
.
vengo de donde
hay vacío
devengo
en un intento inalienable

.
. ...
..

é s t e, e s e l fin de las piedras


- Lleválos, si no están se espantan de la ausencia.
Ahí el pájaro, la curiosidad,
autenticidad del hambre.
Una esquina cualquiera, ésta,
a mis pies la sombra de sonidos que humedece.
Una hora puesta, cómo no abrir mis ojos?
imposibilidad de cerrar mis oídos.
Cuánto tiempo más allá de acá para que mi desecho (el desecho de mi) expida un documento, membretado: el paraíso de los necios.
Una mentira jamás revelada pondrá al mundo de cabezas si es que ya no lo ha hecho.
El norte perdió la dirección y tomo otra cerveza en una esquina olvidada,
traslúcida.
Los fantasmas de mi cuerpo
se agitan
tras las rejas doradas. Salva las ventanas
del viento que el vidrio puede romperse y no leo mas,
dibujo círculos y huevos y
preferiría una sordera transitoria
que me trasladase al poderoso
cielo de la estática.
Podrán quitarme todo,
de hecho nada tengo,
y de quererlo, prescindo de buscarlo.
Sólo espero que me respondan los pies.
Estoy sentada
y he de mover mis manos para llevar
un próximo cigarrillo
a mi boca, otro vaso
de cerveza
y una palabra para que quede claro que nada puedo decir.
Dónde está la gente, peregrinos?
Una mano sobre el hombro y el hombre descansa.
Alguien me necesita, para aprender de qué estamos hechos,
una papa, digo,
contiene más moléculas que yo.
Río.
Eso es todo.
La constitución del lenguaje es un vómito invisible.
Así está la noche, la ciudad me espanta, no mucho,
nada nuevo.
Una mesa vacía, ganas de romper con esta
comodidad incómoda y me alimento
de los pocos sueños que me quedan,
de una intención no consumada;
y me muevo
como un tren del tercer mundo,
a duras penas,
con la belleza de la precariedad,
con el ansia
de cambiar el rumbo
de los rieles que determinan el recorrido.
Acostumbrada a partir las copas no tengo qué beber y mi ambición es partirme en mil pedazos.
Cuántas mesas más serán necesarias?
una espalda es un discurso apasionado,
no puede no serlo, el revés,
aunque se vista de amarillo,
y ahí estoy yo,
mirando como ahuyento lobos mansos,
aullidos melodiosos, y no soy feliz,
alguna vez creí que sí, lo fui.
Era una mirada la que atormentó mis órganos y no supe, no quise dejar de sobrepasar el momento. Hojas y hojas para quemar, palabras para olvidar, recuerdos para perder en un presente que seduce e instiga.
Cuánto más habrá que mirar.
Cuánto más habrá que mirar para creer.
Y bailo porque nada importa, lo que debe ser sabido desde un principio por necesidad, por eso la penumbra y la determinación a la ignorancia.
El vértigo está donde se lo busque y
caemos a su encanto
y disparamos.
Necesitar un cuadro,
un color que perdure,
el viento que nos sople de una vez.
Una espalda es un discurso fabuloso,
un mapa magnánimo,
la conquista de los mundos,
los que llevan, los que caen.
Dónde están todos?
me camina la prisión de haber hecho lo necesario!



la sombra de la palabra.

¿ Qué ves ?
vela y dime
pronto
¿acaso se acostó la tristecita a uno de los lados?
- y ... ?
- y ... ?

____ ¡ despertó preñada de rocío !

_____ y dará a luz alguna lágrima


* peregrino
bordón
y esclavina
* dadaísta
i n c i e r t o
¿Qué ves?


A v e n t u r a d a sombra de la palabra.




INVIERTO EL ANIMO
moneda lanzada al AIRE
ma
no
s
INVISIBLES LAS TOMO
las abanDONO

a sus
dedos
al mágico impulso
que las revela reDONdas

OJOS ABIERTOS
LANZADOS AL
AIRE

es
una historia
como la palma de su mano,
junta este fragmento,
lo acondiciona
para resignificar
su historia



la carne I

La campana dejó de sonar. Sobrevuela la tierra despejada, un silencio poderoso, lunático. La consistencia del roble se yergue voluptuosa hasta el inocente soplo sobre la chispa. Así, se transforma la vida en muerte, la nada en peso sostenido con dificultad. Con afán de encontrar el esperado abrazo de los días, conjugados los tiempos, reducidos al ahora, emerge la estática, una quietud intrínseca producida por el choque que derrama versos en idioma desconocido. Así se convierte la aguja en avispa, el ojo en blanco; así, innumerables átomos se congregan, apañan, muerden. Tanto el esplendor como la guerra nuclean avatares inmaculados, sólo debajo de las mesas babea la sombra de un gran pez.
Seguir preguntando desde la ventana hacia el árbol erguido, hacia todos los rincones de sus ramas agonizantes: de dónde tomar el fruto si ha caído y ha rodado a la penumbra de los intentos que vienen galopando. Pese a las influencias de la historia, se vislumbra fugaz, la carcajada que se incendia plácidamente. Nuevas alcobas, con alfombras plateadas, simulan un mar vacío, un océano de temores inconcebibles por los pensamientos. Y es así que transitar el día sin querer despertar de esta pequeña muerte de los sueños es la carne en la que se vive.